G-SHOCK FULLMETAL ORIGINS
Volver al origen: entre el acero, la memoria y el tiempo vivido.
En estos tiempos, la vida parece suceder cada vez más deprisa pero hay un gesto profundamente humano que resiste la aceleración del tiempo: el regreso a los orígenes. Volvemos a ellos no por nostalgia, sino por sentido; por la necesidad de reconectar con lo que nos dio forma, con aquello que permanece cuando todo cambia.
La historia —cuando se abraza sin miedo a evolucionar— se convierte en diseño. En ese punto de convergencia nace G-SHOCK FULLMETAL Origins, una colección producida en la fábrica de Yamagata, que honra el pasado, y lo reimagina con la precisión del presente. Dos modelos encabezan esta propuesta: GM-B2100SD y GMW-B5000D, piezas que encarnan la resistencia absoluta con un bisel y una caja que se someten a meticulosos procesos de forjado, corte y pulido, ofreciendo con precisión formas robustas y lo clásico atemporal de G-SHOCK.
El reloj GM-B2100SD, inspirado en la carátula octogonal del GA-2100, traduce la experiencia urbana en acero pulido. Conserva la silueta original que dio identidad a toda una generación, respetando sus detalles visuales más icónicos. El color, fiel al ADN de G-SHOCK, adquiere aquí una nueva dimensión: sigue siendo reconocible, pero ahora respira elegancia industrial.
En paralelo, el modelo GMW-B5000D es heredero directo del primer G-SHOCK lanzado en 1983. Con acabados cromados, conectividad Bluetooth y carga solar, este modelo representa el equilibrio entre tecnología y tradición. En su marco cuadrado sobreviven los ladrillos visuales que simbolizan la resistencia y los colores originales que aún hoy conectan con quienes vivieron su legado y con quienes están por experimentarlo.
Ambos relojes fusionan durabilidad y estilo, mientras evocan el tipo de diseño que atraviesa generaciones sin perder autenticidad. Son relojes para quienes entienden que el tiempo no se consume, se experimenta.
FULLMETAL Origins revela que entre la máquina y la conexión emocional hay un punto medio; que el acero también puede contar historias; que incluso en la evolución más radical, hay espacio para el origen. Y quizá, más que nunca, eso es lo que buscamos: un retorno significativo en cada gesto que nos acompaña.

